El activo circulante incluye todos los recursos que una empresa o inversor puede convertir en efectivo en el corto plazo. Comprender su naturaleza y clasificación es esencial para la gestión de liquidez y la salud financiera. A continuación se explora su definición, características y aplicaciones prácticas.
¿Qué es un activo circulante y para qué sirve?
Un activo circulante, también conocido como activo corriente o de corto plazo, agrupa elementos como caja y bancos, cuentas por cobrar e inventarios que pueden liquidarse en menos de 12 meses. Su función principal es respaldar el capital de trabajo y garantizar el cumplimiento de obligaciones a corto plazo.
En el ámbito de inversiones en criptomonedas, por ejemplo, se considera activo circulante a la cantidad de criptomonedas o tokens que se han emitido hasta la fecha, y que pueden venderse o cambiarse en un exchange.
Características del activo circulante
Los activos líquidos deben reunir rasgos como alta rotación, bajo riesgo de pérdida de valor y disponibilidad inmediata. Entre ellos destacan las disponibilidades y los valores negociables.
Estos activos permiten calcular ratios de liquidez y analizar el ciclo de conversión de efectivo, indicadores clave para medir la solvencia a corto plazo.
Tipos de activos circulantes
Los principales tipos se pueden clasificar de la siguiente forma:
- Disponibilidades: caja y bancos.
- Valores negociables: inversiones a corto plazo en mercados bursátiles o cripto.
- Cuentas por cobrar: facturas pendientes de cobro.
- Inventarios: materias primas, productos en proceso y terminados.
La variedad de activos circulantes mejora la gestión de liquidez y optimiza los fondos de maniobra.
Importancia del activo circulante en la salud financiera
Un nivel adecuado de activos circulantes garantiza la capacidad de cumplir pasivos circulantes y sostener operaciones diarias. Un exceso puede inmovilizar recursos, mientras que un déficit afecta la solvencia a corto plazo.
El ratio de liquidez o current ratio se obtiene dividiendo el activo corriente entre el pasivo circulante, y ayuda a medir la viabilidad financiera inmediata.
Cómo se contabilizan los activos circulantes
Para su registro, se clasifican en el balance general dentro del grupo de activos corrientes. Se valoran al costo o al valor de mercado; el que sea menor.
En la contabilidad de criptomonedas, por ejemplo, se emplean criterios similares, valorando las tenencias al precio de cotización del mercado al cierre del ejercicio.
Ejemplos de activos circulantes
Ejemplos típicos: efectivo en caja, saldos en bancos, criptomonedas de alta liquidez, cuentas por cobrar a clientes y existencias de productos. Cada uno contribuye al ciclo de conversión de efectivo.
En plataformas cripto se vincula con la disponibilidad de tokens en el mercado, lo cual refuerza la gestión de portafolios.
Diferencias entre activos circulantes y no circulantes
Los activos no circulantes o fijos incluyen inmuebles, maquinaria y equipos, que no se convierten en efectivo en el corto plazo. En contraste, los circulantes son altamente líquidos.
La distinción es vital para calcular el fondo de maniobra, que resulta de restar el pasivo circulante al activo circulante.
Cálculo del activo circulante neto
El activo circulante neto se obtiene restando el pasivo circulante del activo corriente, reflejando el excedente de recursos líquidos disponibles para operar.
Una cifra positiva indica una posición financiera sólida, mientras que una negativa alerta sobre posibles tensiones de liquidez.

